Un joven matrimonio, sus dos hijos de 3 y 8 años y una amiga de la
familia, vivieron la noche del último viernes una verdadera pesadilla
en una finca de la zona de 17 y 63, cuando dos delincuentes armados
irrumpieron en la vivienda, redujeron a todos, golpearon en la boca al
hombre y se llevaron dinero, joyas y electrodomésticos, informaron
fuentes policiales.
El atraco no duró más que diez minutos, pero para las víctimas
fueron eternos. Quedaron muy sockeadas y nerviosas. “A mi marido lo
sorprendieron desde atrás cuando iba a guardar el auto en el garaje, y
aunque no se quiso resistir, le dieron un fuerte golpe en la boca, que
le ocasionó un herida sangrante”, contó a Trama Urbana la dueña de la
casa, que pidió no ser identificada.
La mujer vivió uno de los momentos más terribles de su vida, ya
que cuando los delincuentes ganaron el interior de la vivienda, ella se
estaba bañando.
El intruso se metió armado en el sanitario y la víctima comenzó a
gritar. El sujeto le alcanzó un toallón y le indicó: “tapate mamita,
que esto es un robo”.
Mientras esto sucedía, el otro ladrón se ocupó de juntar a los
chicos y a la amiga de la familia en una habitación y al hombre lo
tiraron al piso en la cocina. Cubierta con un par de toallas, la dueña
de casa colaboró para que los delincuentes juntasen el botín lo más
rápido posible.
“Querían plata y armas. Me llamó la atención la insistencia con la que pedían armas”, indicó la víctima.
Después de revisar cada rincón, cada habitáculo, los malvivientes
juntaron un televisor, un microondas, una playstation, una computadora
completa, celulares, todo el dinero -no fue una alta suma en efectivo-
y joyas de oro. Minutos más tarde los sujetos escaparon. Al parecer lo
hicieron en un auto color blanco, posiblemente un Fiat Duna o un Ford
Fiesta. “Esto es una deducción que hizo mi marido. Porque recordó que
cuando metió el auto en el garaje observó un vehículo con esas
características y a un tipo al volante”, detalló la damnificada.
El dueño de casa tuvo que ser derivado a una clínica céntrica, donde le suturaron la herida.
La mujer quedó profundamente conmovida. “Creo que nunca voy olvidar
lo que pasó. Ver a un desconocido entrar al baño y escuchar los gritos
desgarradores de mis hijos es algo que no puedo sacar de mi cabeza”,
explicó.
En el caso tomó intervención personal de la comisaría Quinta, pero
poco pudo hacer. “Es que cuando me preguntaron cómo eran los
delincuentes, casi no pude aportar detalles. Sólo que tendrían entre 30
y 40 años y que actuaron con tranquilidad. No estaban drogados”,
recordó la mujer. |