Harto de reclamar sin éxito la reposición de una tapa, Luis Alberto “Wimpi” Nieva decidió oficiar de hombre topo y se metió en el pozo para llamar la atención de las autoridades municipales: “Estoy parado sobre una cubierta y mire hasta dónde me llega”, dijo señalándose el pecho y acto seguido preguntó: “¿Se imagina lo que puede ocurrir si llega a caer un niño?”.
Lejos de ser infundada, la preocupación tiene sólidos argumentos: la cámara sin tapa está en 119 y 520 del barrio Mercado “a muy pocos metros” de una de las tantas copas de leche que nutren a los chicos de las familias carenciadas de La Plata.
La incursión de Wimpi en ese pozo de la red de desagües pluviales no fue apresurada ni mucho menos. Por el contrario, ya lleva ocho meses reclamando y sólo ha conseguido la promesa -estéril, claro- del delegado municipal.
Sus quejas son avaladas por las del resto de los vecinos quienes contaron que “durante la última semana un adolescente no advirtió que faltaba la tapa y cayó al piso con la bicicleta en la que circulaba”. Sufrió varios golpes, pero ni aún así lograron que la gestión del intendente Pablo Bruera les solucionara el problema.
De hecho, la única señal de advertencia es un neumático en desuso que colocaron los propios vecinos.
Ahora esperan que la ocurrencia de Wimpi logre despertar de su letargo a quienes tienen la obligación ineludible de atender los reclamos vecinales. |